¿Qué son las fosas sépticas?

Las fosas sépticas, también llamadas pozos ciegos, son cámaras herméticas que se utilizan para el almacenamiento y tratamiento primario de las aguas vertidas, en aquellas instalaciones que carecen de conexiones con la red general de alcantarillado. En ellas se efectúa el proceso de separación y posterior transformación de la materia orgánica y los sólidos presentes en las aguas negras y grises.

Es un sistema básico de tratamiento de las aguas servidas, que resulta muy eficiente y económico. Su uso es habitual en zonas rurales y urbanizaciones que carecen de redes de saneamiento. También es frecuente encontrarlas en naves industriales, donde la conexión al alcantarillado general resulte muy difícil.

Por las características de los materiales contenidos en la fosa, estas deben ser vaciadas regularmente, a fin de trasladar los vertidos a plantas de tratamiento de agua, para evitar desbordamientos que puedan contaminar los terrenos circundantes.

Tradicionalmente las fosas sépticas consistían en simples excavaciones del terreno, cubiertas con arena y grava. Este método resultó ser poco seguro, pues el agua se filtraba al terreno a través de la capa arenosa. En épocas más recientes se sustituyó este método constructivo por la fabricación de encofrados de hormigón, que aún se utilizan hoy en día. Sin embargo, hay alternativas igualmente eficientes, cuyos costes son sensiblemente inferiores. Hablamos de las fosas sépticas prefabricadas, elaboradas en diversos materiales, como fibra de vidrio y PVC. Gracias a la ligereza de estos elementos, este tipo de fosas resultan muy fáciles de transportar a instalar.

Contenidos de la página 

  1. Ahondando en los tipos de fosa séptica existentes, precios y usos
  2. Otras consideraciones sobre las fosas sépticas
  3. Ahondando en los tipos de fosa séptica existentes, precios y usos

Los diferentes tipos de fosas sépticas pueden definirse en función de su forma constructiva, materiales y procedimiento de depuración del agua. Atendiendo al primer criterio estaríamos hablando básicamente de dos tipos: las fosas construidas a medida y las prefabricadas.

La construcción de una fosa séptica sigue los mismos preceptos de ingeniería que se aplican para la construcción de aljibes y pozos. Es importante analizar las condiciones del terreno, su estabilidad y carga soportada. Al momento de diseñarlas habrá que tomar en cuenta el uso que se planea darle, el volumen de agua previsto, las condiciones climáticas de la zona y las características de las aguas residuales que allí se recibirán.

Dado que su construcción resulta más onerosa que la compra de un modelo prefabricado, hoy en día solo se fabrican fosas sépticas in situ en los casos en los que se deba cumplir con requerimientos técnicos particulares o que precisen unas dimensiones diferentes a las medidas normalizadas.

En este sentido es importante destacar que hay una amplia variedad de tamaños y diseños disponibles de fosas sépticas prefabricadas. Así, pueden conseguirse modelos pequeños, con una capacidad aproximada de mil litros, cuyas dimensiones permiten instalarla prácticamente cualquier lugar, pues apenas miden 1,1 x 1,1 metros.

Otro punto a favor de este sistema es que algunas fosas prefabricadas están equipadas con cubiertas telescópicas, que facilitan considerablemente los trabajos de inspección con cámara de TV, uno de los métodos más eficaces para detectar atascos o fisuras en las instalaciones.

Hecha esta primera clasificación conviene detenernos ahora en los materiales utilizados para la elaboración de las fosas sépticas, pues cada uno de ellos presenta ventajas o desventajas para cada tipo de uso.

Fosas sépticas de hormigón

Este tipo de tanques es muy resistente. No presenta limitaciones en cuanto a su forma, pues se elabora en moldes que pueden adaptarse a cualquier diseño. En este sentido, solo habría que considerar las dimensiones de la fosa séptica, pues al tratarse de un material muy pesado, cuanto más grande sea, más difícil será su manejo y transporte. En cualquier caso, siempre debe contemplarse la necesidad de contar con una grúa para su instalación, lo que encarecerá sus costes.

Como contrapartida, la solidez y robustez de una fosa séptica de hormigón le permite resistir mejor las fuerzas de flotación. Asimismo, en este tipo de fosas pueden bombearse vacíos sin correr el riesgo de que la instalación colapse debido a su fragilidad. Son también las fosas sépticas recomendadas para suelos arcillosos, debido a su buen anclaje.

Fosas sépticas de polietileno

Son elementos sumamente ligeros y, por ende, fáciles de transportar. Además resultan mucho más económicas que las fosas de otros materiales.

Su resistencia a los golpes e impactos es buena, así como a los efectos de la oxidación y procesos químicos que se experimentan en su interior. Por otra parte, están disponibles en una amplísima variedad de formas, medidas y capacidades.

Pero no todo son ventajas, pues precisamente gracias a su liviandad, las fosas sépticas de polietileno pueden moverse dentro del terreno, a causa de erosiones o desprendimientos, especialmente en suelos húmedos.

También precisan de una instalación cuidadosa, a fin de evitar daños estructurales que comprometan su hermetismo e integridad.

Fosas sépticas de fibra de vidrio

Son también muy manejables, aunque son algo más pesadas que las de polietileno. Generalmente se fabrican en forma cilíndrica o de cebolla y son muy fáciles de instalar.

Sin embargo, deben manipularse con cuidado, porque son propensas a romperse con facilidad si reciben un golpe o impacto. Por otra parte, deben descartarse como opción cuando se requiera instalar una fosa séptica en un suelo arcilloso, pues este no ofrecería el soporte y estabilidad que estas instalaciones precisan.

Finalmente nos toca ahondar en el tipo de filtración de las fosas sépticas. Lo primero que tenemos que explicar es que sea cual sea el método, todos estos dispositivos tienen un principio básico de funcionamiento que consiste en la separación de los sólidos y líquidos, presentes en las aguas residuales. Posteriormente, se produce un proceso natural de descomposición de la materia orgánica, por el efecto de las bacterias que se generan en el interior de la fosa.

Aclarado este punto, pasemos a hablar de las características de las fosas sépticas de acumulación, las de filtro biológico y las de oxidación total.

Fosas sépticas de acumulación

Son dispositivos muy sencillos, capaces de eliminar hasta el 35% de los residuos del agua. Su acción, básicamente se limita al almacenamiento del agua y las sedimentación de los sólidos, previo a su vertido en las redes de alcantarillado.

Fosas sépticas de filtro biológico

Estas instalaciones cuentan con filtros a los que se adhieren los residuos, eliminando hasta el 87% de la suciedad. Las aguas vertidas igualmente deben ser procesadas en una planta de tratamiento, pero el proceso será menos complejo y los riesgos de contaminación durante el traslado disminuirán sensiblemente.

Vale la pena destacar que una de las principales ventajas de las fosas sépticas de filtro biológico es que funcionan sin necesidad de estar conectadas a la red eléctrica.

Fosas sépticas de oxidación total

En este sistema la materia orgánica se descompone, gracias a la aireación de los cienos, que genera un proceso aeróbico y anaeróbico en su interior.

Asimismo, brindan muy buenos niveles de resistencia mecánica y química, lo que las convierte en una excelente alternativa para el tratamiento de aguas residuales en zonas apartadas, que no cuenten con acceso a las redes de alcantarillado.

  1. Otras consideraciones sobre las fosas sépticas

Cuando se requiere instalar una fosa séptica hay que tener en cuenta diversos factores, para garantizar la eficiencia y seguridad del dispositivo. En primer lugar, habrá que considerar la ubicación de la misma, pues esto tiene implicaciones directas en aspectos técnicos, legales y de operatividad.

Por ejemplo, la tipología del terreno incidirá, entre otras cosas, en la selección de material. Deberá comprobarse tanto su resistencia como su permeabilidad.

Igualmente hay que tener mucho cuidado y evitar instalar la fosa séptica cerca de caminos o zonas habitadas. Asimismo, su ubicación cerca de zonas de cultivo, ríos o arroyos, debe apegarse a la legislación vigente. Existen ciertas limitaciones en este sentido, pues de lo que se trata es de evitar la contaminación de los suelos y fuentes de agua.

Asimismo, es importante situar la fosa séptica en el punto más bajo del terreno. Lo ideal es que la entrada de agua a la fosa quede en un nivel más alto que su contenido, pues de esta manera se favorece la sedimentación y se evita el movimiento de las espumas.

Por otra parte, dado que son instalaciones que requieren mantenimiento periódico, deben situarse en áreas de fácil acceso, para que sea posible vaciarlas y limpiarlas sin mayores complicaciones.

Finalmente, para asegurarnos de la correcta operatividad de la fosa séptica hay que tener en consideración la carga que recibirá la instalación y la procedencia y tipo de aguas residuales. Existen algunos trucos para mejorar su eficiencia, como por ejemplo:

  • Evitar la recepción de agua de lluvia en las fosas, para impedir que la misma colapse por sobre carga
  • Conducir a la fosa solo las aguas fecales y las que provienen de la cocina, que puedan tener residuos orgánicos, y desviar las demás aguas domésticas directamente a un pozo de filtrado.
  • Evitar que residuos sólidos no orgánicos (como pañales y compresas, por ejemplo) lleguen a la fosa, porque podrían obstruir los filtros
  • Utilizar filtros de grasa en las salidas de aguas de la cocina, pues las fosas sépticas que no están provistas de sistemas de burbujeo de oxígeno, no son capaces de tratar estos residuos de manera apropiada.

Ahora que ya tienes una noción bastante amplia de cómo funcionan las fosas sépticas y sus diferentes tipos, podrás elegir la que te resulte más conveniente, llegado el caso de que necesites utilizar este tipo de instalaciones.

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